Sobre mí

Aprendí a mirar
antes que a decorar.


Rosalía dos Santos, decoradora de interiores, junto a una consola antigua
Rosalía

De niña ya notaba que había casas que me daban alegría y otras que me daban tristeza, aunque entonces no supiera por qué. A los dieciocho entré por primera vez en una casa hecha por un decorador y me fascinó: descubrí que aquello se podía aprender.

Estudié en el IED de Madrid y terminé en 2009. Lo que vino después fue la mejor escuela: los ambientes que frecuentaba me abrieron casas importantes, viajes y museos, y clientas muy exigentes que me enseñaron a mirar de cerca los acabados y a entender lo que alguien quiere aunque todavía no sepa decirlo.

Sigo formándome donde siempre: libros, ferias de mobiliario y telas. Antes que en redes.

Cómo trabajo

Con paciencia.

Mesa de trabajo con muestras de tela, cuaderno abierto y lupa de latón

Me llevo bien con las clientas que cambian de idea, que dudan, que se han cansado de otros decoradores. No tengo prisa y no me molesta volver atrás.

Manejo con naturalidad las cosas de valor: un cuadro heredado o una pieza cara se colocan donde tienen que ir, sin convertirlos en altares. Y aporto todo lo que un proyecto necesita, porque tengo los proveedores.

Lo que no hago

Ni frío,
ni recargado.

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Minimalismo incómodo

Una casa preciosa donde no sabes dónde sentarte no me interesa.

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Sobrecarga

Ni objetos idolatrados ni superficies llenas. Que respire.

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Copiar Instagram

Nunca demasiado moderno sin recorrido: lo que se lleva hoy cansa en dos años.


Que llegues a casa y te dé paz.

Rosalía dos Santos